En la península italiana es justamente el lugar en el cual se hallan las raíces históricas más remotas del establecimiento de las bolsas de valores en Italia. La aguda actividad de crédito y de comercio que ha tenido como actores a las desmesuradas casas de comerciantes y banqueros en los siglos XIV, XV y XVI, gestaría las primeras organizaciones permanentes destinadas a facilitar y promocionar los intercambios.
En los comienzos del siglo XVII, tiempo en el cual da inicio el surgimiento de las bolsas de valores modernas, las particularidades que fueron convenientes y que habían concedido a Italia superar la depresión cuando se abrieron las rutas comerciales atlánticas, que ahora habían cesado.(Lee mas de bolsa de valores)
El inicio de la bolsa de valores de Italia es en la ciudad de Milán donde con relativa brevedad se fundó así como las análogas sociedades de varios de los imponentes centros financieros de Europa. Aunque su constitución se ubica en los primeros años del siglo XIX, no se incrusta como fuerza viva en el contexto económico financiero de la región y del país sino mucho tiempo después.
Sin embargo conviene destacar que la bolsa de valores milanesa se encarnaba con una personalidad institucional poco original, esto se debía a que su configuración era y aun es intensamente influenciada por la tradición estadística francesa por el modelo de la Bolsa del Rey que se fundó en 1724. (Lee mas de mercado de valores)

Por este motivo difería de las bolsas constituidas por las libres confederaciones de negociantes como los de Exchanges en Londres y la bolsa de la calle Quincampoix que le siguió a la Bolsa del Rey en París. A pesar que la bolsa que intervenía en Milán se distaba igualmente de este modelo en algunos puntos: para empezar, los agentes de cambio no gozaban de la colocación de monopolio reconocido a sus colegas franceses y el derecho exacto de la admisión a la bolsa. En segunda medida la bolsa no era independiente, sino que se vinculaba a la Cámara de Comercio. Esta circunstancia se daba, de forma constante a todas las bolsas italianas, que en este aspecto se parecían a las bolsas alemanas, esto se origino por razón del estado de atraso en que vivía la economía italiana y desde luego por la necesidad de confiar la instauración de la bolsa de valores a un Instituto ya consolidado históricamente como lo era la Cámara de Comercio. (Lee mas de trabajo desde casa)
Desde el inicio de los primeros años del siglo XX la Bolsa de Milán empezó a negociar de forma amplia con los títulos de empresas cuya actividad económica se cimentaba en la periferia de otras plazas bursátiles. Así la bolsa fue emergiendo paso a paso hasta consolidarse como un gran mercado centralizado para el desarrollo de las transacciones mobiliarias con un escalafón nacional, y en virtud de la avanzada dilatación de su lista de cotizaciones de títulos negociados en un principio en otras bolsas y expedidos por compañías que trabajaban de una manera local en el medio económico de esta. (pensando… busco trabajo)
Debido a este desarrollo en el mercado se dictaron los decretos del virrey el 16 de enero y 6 de febrero de 1808, con lo cuales se instituye con carácter oficial la Bolsa de Comercio de Milán. Sin embargo con los grandes avances observados en la organización y la articulación de las bolsas, este conjunto de normas primordiales que erigen la reglamentación jurídica no han sufrido desde aquel tiempo cambios trascendentes, por esta razón la mayoría de normas referentes a la bolsa italiana son en este momento las mismas que en 1913.
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